lunes, 3 de diciembre de 2012



Siempre pensé que yo era una persona fuerte. Que sabía distinguir entre los que merecen la pena y los que no. Estaba convencida de que nunca me dejaría engañar, que mi orgullo superaría todo lo que se pusiese en mi camino. Pero entonces llegaste tú, y cambiaste todo lo establecido, pisando tan fuerte que has acabado dejando huella. Pero una huella profunda, de las que no se borran por mucho que pises encima. Que tengo que ser fuerte, lo sé, que cierro los puños con fuerza y me digo a mi misma que no puedo dejar que me haga daño. Pero esque tú..simplemente te me escapas de las manos.

martes, 20 de noviembre de 2012

 


Recuerdo que me quede sola sentada en el banco blanco. Mi cara no mostraba ninguna señal. Estaba petrificada. Mantenía la compostura y parecía firme, pero en realidad estaba rota por dentro. Muy rota...

domingo, 18 de noviembre de 2012

jueves, 4 de octubre de 2012


Me gusta perderme en sus ojos porque a veces también logro encontrarme...


sábado, 29 de septiembre de 2012

 

Sabía que no iba a ser fácil, pero no esperaba que fuese tan difícil...

miércoles, 5 de septiembre de 2012



Nunca me había pasado. Nunca me había apetecido cojer a alguien tan fuerte para decirle todo lo que siento. Me gustaría decirte que en realidad, aunque ninguno lo supieramos, siempre eramos nosotros. La primera vez hace años que cruze tu mirada fugazmente con la mia y se encendió algo. Y yo te quería sin querer. Y tu me querías igual. Pero ninguno de los dos sabíamos hacerlo. No sabíamos querer a alguien y nos desviamos. Entonces pensé que esa historia había terminado ahí y sinceramente que nunca más ibas a aparecer en mi vida de esa manera. Pero hace un año que coincidimos. Y entonces empezamos a hablar. Tanto y tanto rato que estaba claro que no había química y no pensamos en dejarnos llevar. Y entonces no se que pasó. A día de hoy puedo decir que si tuviera que llorar de alegría por haberte encontrado me quedaría corta. Se que tienes tus estúpidos defectos, pero ¿acaso yo no tengo los mios? Y por primera vez siento que alguien está haciendo mucho por mí. Aunque nadie lo vea, yo me doy cuenta de que a veces soy tonta y pido cosas que ni
siquiera yo las haría. Y tu lo has hecho. Has cambiado. Y yo también he cambiado, aunque nadie lo sepa, aunque no lo demuestre. Y todavía me falta un empujón para decirte que quiero tus abrazos interminables y quiero parar el tiempo siempre que estoy contigo. Quiero que duermas a mi lado y que te despiertes viendo mi bonita cara por las mañanas y te rias. Quiero que cojas mi nariz y me digas que se ha perdido y me ponga a reir un cuarto de hora. Que cambiaste todo por completo. Quiero decirte que nunca he sentido esto por nadie. Y que si alguna vez quieres irte de mi lado te voy a dejar ir, porque no me aferro a ir detrás de nadie. Y eso te encanta. Por eso no te digo nada de esto por mucho que quisiera. Y te encantan mis impulsos de hacer el tonto y de reir. Mis gritos de loca y mis mil risas. Y mis ganas de vivir. Esas ganas que no son por ti, pero si contigo. Nunca se sabe lo que puede pasar en un futuro. Ahora es nuestro momento. Tu y yo. Y vamos a volar.
Julia


miércoles, 1 de agosto de 2012




''He experimentado de todo, y aseguro que nada es mejor que estar en los brazos de alguien que amas.''



martes, 17 de julio de 2012



- A veces pienso que fue una casualidad y otras veces que significaba algo.
+ Es lo que tienen las casualidades que a veces significan más cosas, ¿no?


martes, 10 de julio de 2012

sábado, 21 de abril de 2012

sábado, 14 de abril de 2012


No obstante, tan seguro como que existe mi alma, creo que la perversidad es uno de los primitivos impulsos del corazón humano, uno de esos indivisibles primeras facultades y sentimientos que dirigen el caracter del hombre...¿Quién no se ha sorprendido en numerosas ocasiones cometiendo una acción necia o vil por la única razón de que sabía que no debía cometer?
-Allan Poe

martes, 20 de marzo de 2012


-Hacía tiempo que no me besabas.
-Tú siempre esperas gestos. Yo palabras. Vivimos en mundos distintos.

domingo, 12 de febrero de 2012



Y te perdono las mil lágrimas que he derramado con tu nombre nadando en ellas por cada sonrisa que pintas en mi cara cuando me miras, cuando me hablas, cuando me haces volar como una cría y consigues que el mundo que tenemos alrededor desaparezca. No me importa saber que ya no soy nadie si a la vez sé que no es malo sino lógico que nunca te vayas a ir de mi, y que en el fondo de tu sonrisa yace un destello que fue mío.


sábado, 28 de enero de 2012



La palabra imposible nació con nosotros. Apareció y fue definida en el momento que nos presentaron y supimos que la tercera guerra mundial estaba a la vuelta de la esquina. Tu tan orgulloso y yo tan testaruda, que ni una lucha de titanes sería capaz de igualarnos. En otra vida fui aceite, y tú siempre serás el agua que encuentra las grietas de las rocas para huir montaña abajo. Pero claro, luego estaba todo ese fuego entre nosotros que nos condenaba a tener que aguantarnos aunque nos quisiéramos matar. Condenados a saber disparar las palabras hirientes en el momento justo, sólo como nosotros sabíamos. Mientras, buscábamos el siguiente mordisco. La siguiente reconciliación sin siquiera que importara mucho cual había sido la causa. Sintiendo como los gritos se diluían por las venas. Y yo reconozco que me encantaba que me empujaras contra la pared, aunque mi mirada fuera puro odio. No soportaba que me convirtiéras en lo que era contigo. Aunque tampoco soportaba la monotonía de estar sin ti. No sé en qué momento decidimos llamar al odio amor y cuando el amor se convirtió en odio (o en odio por no poder dejar de querer). O cuánto porcentaje hubo de ambos en todo aquello. Lo que sé es que es asombroso lo mucho que creemos necesitar algo y lo capaces que somos reamente de seguir sin tenerlo.


sábado, 21 de enero de 2012



-No, tú eres muy distinto.

-¿Ah si? ¿Entonces yo qué soy?

-Mi punto débil.


miércoles, 4 de enero de 2012




Cada día la misma historia, pero con distinta fecha. Las mismas putadas pero con distintas excusas. Las ilusiones joden demasiadas vidas y yo...yo soy demasiado ilusa. La desconfianza me salva a veces. No te creo, pero te sigo el rollo, con la esperanza de que algun día éste se gaste y tenga que usarme a mí para limpiar sus daños. Al final acaba pasando el tiempo, con él. Y todas esas veces que no se acordó de mí, es lo único que aún recuerdo. Y solo me queda una cuestión de tantas que me plantee. ¿Jugamos al mismo juego, o eres tú el que juegas conmigo?